6.- Sueños premonitorios.

Antes de marcharme del calabozo tuve ocasión de asearme, lo que agradecí infinito por el bien de la humanidad. Mientras, los dos científicos que habían ido a estudiarme, aún decepcionados, recogían su instrumental.

Eran un hombre y una mujer jóvenes (es decir, aproximadamente de mi edad, que no voy a decir ahora). Una vez afeitado, ella se me quedó mirando como si le gustara, y yo tuve esa sensación tan habitual de haberla visto antes, sin ser capaz de concretar dónde.

Me distrajo un agente que entró con una caja de cartón, y comenzó a sacar de ahí la más clásica decoración navideña, refunfuñando.

– ¡Adornar los calabozos! ¡Dónde se habrá visto! ¡Me río yo de la política institucional!

Una compañera suya llegó para ayudarle. Entonces lo recordé. Había soñado con la científica esa misma noche, en el rato que pude dormir sobre el jergón del calabozo.

En mi sueño todo estaba adornado para la navidad, y ella no me quitaba ojo. La verdad es que me gustaba. Yo me había aseado, y la mujer recogía unas cosas; ambos casi chocamos. Entonces vi que estábamos sobre una rama de muérdago, y recordé la tradición. Me atreví a besarla, esperando que ella también conociera esa costumbre, aunque fuera de oídas. Al fin y al cabo, podía aprovecharme de estar soñando, ¿no?

La bofetada que me atizó resonó en todo el calabozo.

– ¿Se puede saber qué haces?

Yo señalé tímidamente hacia el techo, y ella vio el muérdago.

– ¡Idiota! ¡Eso es sólo el día de Nochebuena!

Alcancé a oír esa frase mientras me despertaba en el calabozo. Tenía la mejilla dolorida, y estaba confuso, pues con lo ocurrido los últimos días no tenía muy claro el día que era, aunque no debía de faltar mucho para la fecha señalada. Volví a conciliar el sueño.

De nuevo estaba frente a ella, en mi navideña reclusión. De nuevo estuvimos a punto de chocar. De un rápido vistazo comprobé que estábamos bajo el amparo del muérdago, pero esta vez fui más listo. Concentré mi vista en un calendario que había en la pared. Casi todos los días del mes de diciembre estaban tachados, y sin duda, era el día adecuado.

Me lo pensé dos veces, y la besé.

La bofetada que me atizó resonó en todo el calabozo. Esta vez fue en la otra mejilla.

– ¿Se puede saber qué haces?

Yo señalé tímidamente hacia el techo, y ella vio el muérdago.

– ¡Idiota! ¡Eso no es muérdago, es acebo!

Entonces desperté justo cuando me alcanzaba el chorro de agua fría.

Ahora estaba despierto. Ella había terminado de recoger, y yo estaba preparado para irme. La decoración casi estaba terminada, y los dos nos quedamos solos. Cuando íbamos a salir faltó poco para que chocáramos. Yo miré el calendario, igual que en el sueño, y me cercioré así de la fecha. Luego miré al techo. Aquella rama no tenía bolitas rojas, sino blancas.

La tradición me amparaba, y ella no parecía querer moverse de allí. Sin embargo, dudé. Muchos sueños son premonitorios, y aunque las dos bofetadas que había recibido las podría clasificar de oníricas, me avergonzaba de ellas como si hubieran sido reales. Al final, orgulloso de mi autodominio y avergonzado de mi cobardía, no la besé.

La bofetada que me atizó resonó en todo el calabozo. Esta vez fue real.

– ¿Se puede saber qué haces? ¿No ves el muérdago? ¿No sabes que hoy es Navidad? ¡Si no me querías ofender, debías haber evitado la situación! ¡Con mis sentimientos no se juega!

Abandoné el lugar convencido más que nunca de que el destino está escrito y nada de lo que hagamos, o dejemos de hacer, podrá cambiarlo.

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Acerca de Alan Rulf

Alan Rulf es el pseudónimo que recoge mi faceta de escritor, para separarla de otros intereses y aficiones.
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18 respuestas a 6.- Sueños premonitorios.

  1. bypils dijo:

    Esto del muérdago y el acebo , es lo que tiene. Un lío. ; – )
    Para estos casos de indecisión puedes acudir a la ayuda de una Margarita(la beso o no la beso) aunque encerrado y siendo observado como un bicho raro, es posible que los científicos supusieran que era un alimento que forma parte de la dieta habitual de un posible Bigfoot…
    No quiero ni pensar lo que va a pasarle al protagonista la próxima semana que ya casi será el día de los Inocentes…Quedo a la espera.
    Saludos y …Feliz Navidad!

    • alanrulf dijo:

      ¿Para qué voy a inventar algo que ya está inventado? En épocas de crisis hay que aprovecharlo todo. ¿Se pondrán de moda los comentarios reciclados?

      Yo tampoco tengo ni idea de lo que ocurrirá la semana que viene. Miedo me da. Para vosotros es muy fácil, lo leéis, si os hace gracia, os reís, y en el mejor de los casos, comentáis, pero yo tengo que sufrirlo todo en mis propias carnes.

      Tú quedas a la espera, yo ya me espero cualquier cosa.

      Saludos, y Feliz Navidad.

  2. ¡Esta genial! has sacado todo el partido posible de la rama de muérdago. Adornar el calabozo con motivos navideños resulta de lo más original y divertido.
    Saludos

  3. Son muy dulces tus relatos, como una caricia

    • alanrulf dijo:

      Es posible que sean dulces, no lo había pensado, pero yo creo que son tus ojos los que los ven con dulzura, cosa que te agradezco.

      Saludos y bienvenida.

  4. Bego dijo:

    Hola Alanrulf!!

    Genial como de costumbre. En este, y aprovechando la coyuntura de lo que se avecina, todo un acierto, no has puesto una sino una cadeneta seguida de sonrisas. Gracias.

    Un saludo y encantada de leer el próximo.

    • alanrulf dijo:

      Es que, de repente, me di cuenta de la fecha, y no sé por dónde, la Navidad también encontró un resquicio para meterse en mi ‘blog’. Pero, bueno, yo sigo a lo mío. Me alegro de que te haya hecho gracia.

      Saludos, y espero que pases unos días agradables.

  5. pipermenta dijo:

    Te felicito. Has conseguido liarme entre el muérdago y el acebo. De todas maneras con las mujeres nunca se sabe.
    Buen cuento navideño que disfruté entre sonrisas.
    Un saludo.

    • alanrulf dijo:

      En efecto, parafraseando a Sócrates, “sólo sé que con las mujeres nunca se sabe”. Ése es otro mito que se ha colado en el capítulo de hoy, aunque he preferido no decirlo expresamente.

      Me alegro de que te gustara. Tu cuento también me resultó muy divertido, casi me podía imaginar a los hermanos Marx haciendo cola.

      Saludos.

  6. Gaviota dijo:

    Hola guapo! me has deajdo con la boca abierte con tu estupendo relato,
    tienes una gran imaginación ¿Por qué no te dedicas a ello? hablo profesionalmente,
    escribes muy bien además es una lectura muy amena y para nada aburrida, esto gusta,
    ánimo y hazlo! ¿O ya lo has hecho? si es así disculpa por mi ignorancia.
    En cuanto a tu comentario, en mi rincón para nada eres un bicho raro, yo también
    suelo dar la razón a quien la lleva aunque piense distinto, creo que es lo correcto.
    Encantada de tu visita y gracias
    P.D. feliz Navidad y no te olvides de darle el beso!

    • alanrulf dijo:

      Me alegro de que ya se te haya pasado el berrinche.

      Me dedico a varias cosas bastante distintas, la verdad. No escribo profesionalmente… de momento, aunque estoy buscando editor para mi primera novela.

      Gracias por tus halagos; no necesitas ninguna disculpa, sino más bien al contrario.

      Feliz Navidad para ti también.

  7. Gaviota dijo:

    Pues ya me dirás cuando sale el libro, ajajajajaa seguro me lo quedo y más si va en
    el tono de lo que he leido por aquí.
    Saludos

    • Alan Rulf dijo:

      Ya os avisaré, y supongo que pondré algún capítulo en el ‘blog’, pero será todo dentro de algún tiempo, cuando haya hecho las gestiones necesarias.

      El libro no es como lo que publico en el ‘blog’, por razones obvias: aquí cada entrada tiene que ser una “unidad completa”, aunque haya un argumento general. En el libro hay una continuidad entre capítulos mucho más intensa. Además, en el ‘blog’ el interés del lector se consigue mediante el humor; en el libro, el interés se consigue gracias a la intriga de la acción.

      Además, a mí me gusta sorprender, así que confío en que no os esperéis lo que encontraréis en el libro, aunque estoy seguro de que os gustará.

      Gracias por tu apoyo y tu interés.

  8. Raquel dijo:

    Parecía que los sueños eran interminables. ¿Dónde acaba el sueño y empieza la realidad? En el supuesto tercer sueño pensé “¿Dónde le pegará ahora? ¿En la frente?”.
    Con las mujeres ya se sabe, somos impredecibles, nunca estamos satisfechas, somos díficiles de contentar; somos complicadas. 🙂
    Me ha gustado.

    • Alan Rulf dijo:

      Me alegro de que te haya gustado.

      Tocas un tema farragoso en el que no me gustaría naufragar. Sí “sois” complicadas, aunque muchas digáis que lo que pasa es que “nosotros” somos demasiado simples. Son tópicos, pero, sin pretender generalizar, siempre hay algo detrás de los tópicos, con sus excepciones y todo lo que quieras, pero algo hay.

      De todas formas, estoy muy poco receptivo últimamente. Y más después de tanta bofetada, así que no me extraña que dos capítulos más tarde tenga que salir corriendo.

      Saludos.

  9. jajajajaja, de todas maneras no te salvaste de la bofetada y si te perdiste del beso, pero es que ya sabes con nosotras nunca se sabe, a veces ni nosotrs mismas sabemos que onda.

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